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Efectos de lluvias intensas sobre nuestros suelos

El incremento en el cambio de uso de suelo para la producción de alimentos se debe a la creciente demanda por el aumento poblacional, remplazando los sistemas naturales por agrícolas, para generar esa materia prima que hoy alimenta al mundo. Este cambio con el tiempo dio inicio a procesos de degradación sobre estas tierras agrícolas disminuyendo la capacidad productiva de los suelos. Uno de las problemáticas que más efecto tuvo sobre nuestros suelos fue la erosión hídrica, esto se debe a varios factores como la pendiente, la cobertura vegetal, la susceptibilidad y la intensidad de las lluvias.




La intensidad de las precipitaciones es un factor importante a tener en cuenta debido a que por el cambio climático observado durante los últimos años implico un aumento de las lluvias registrada por tiempo, generando esto un mayor impacto de las gotas de lluvias y como consecuencia un desprendimiento de las partículas de suelo, generando obstrucción de los poros del suelo incrementando el flujo de agua superficial por una baja infiltración de agua al perfil, ocasionando efectos adversos en el ámbito rural como en el urbano.


Como consecuencia de los elevados volúmenes escurridos, en los últimos años se vienen

observando diferentes panoramas. Si bien las inundaciones son eventos extremos que se perciben claramente a nivel urbano, los daños por erosión hídrica en los lotes de producción también pueden ser advertidos por los propios productores ante la aparición de surcos y cárcavas en los mismos. De acuerdo con lo planteado, el proceso de degradación por erosión hídrica constituye un problema prioritario en la región centro del país.





Ante la ocurrencia de estos eventos, se esperaría para alcanzar una disminución de las elevadas tasas de erosión, que se implementen en nuestros establecimientos, prácticas de manejo integral con estrategias específicas de conservación de suelos que permitan el aprovechamiento del agua pluvial.


Dentro de estas prácticas se debe plantear como primera medida, promover la implementación de gramíneas en la rotación de cultivos y la utilización de cultivos de servicios, para mantener nuestros suelos cubiertos en superficie, y de esta manera impedir el efecto negativo generado por las lluvias intensas, incrementando el contenido de carbono orgánico y como consecuencia mejorar la fertilidad física y química de nuestros suelos, lo que mejoraría la estabilidad de los agregados y propiedades del suelo como la macroporosidad, la retención de agua y la infiltración.



Ing. Agr. Bóveda Martín A.

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