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Efectos del ascenso de napas freáticas: salinización y anegamiento.

Hoy en día el problema de acumulación de agua en superficie de difícil drenaje es muy recurrente. Más grave es, que empezamos a preocuparnos cuando se producen lluvias intensas y se complica el trabajo a campo, es ahí cuando comenzamos a notar las perdidas. Es importante abordar este problema a tiempo y anticiparse tratando de recuperar esa producción, que sabemos que corre riesgo, tomando medidas preventivas.


El ascenso de napas no solo produce problemas de procesos de anoxia y problemas físicos de suelo (la falta de piso para sembrar, realizar labores intermedias y/o cosechar), sino también, puede ocasionar ascenso de sales por capilaridad.


Los ambientes que empiezan a tener riesgos de salinización y anegamiento son los que poseen la napa entre 100 y 150 cm de profundidad. Donde, a partir de esta profundidad, el riesgo aumenta. Son ambientes en donde se debe asumir la pérdida de piso en alguno de los períodos críticos del cultivo: siembra o cosecha, tanto de fina como de gruesa.


Al disminuir las lluvias, en los sectores planos y deprimidos del campo, los suelos se van secando por infiltración y evapotranspiración.

En este proceso se pueden reconocer tres etapas: El ascenso de la solución salina por capilaridad, cuando la evapotranspiración e infiltración se incrementa, la solución salina es succionada ascendentemente a través del espacio poroso del suelo. La segunda fase consiste en la concentración salina en el horizonte superficial y, la tercera fase del proceso es la formación de las costras salina en superficie, que es particularmente visible en épocas calurosas, ventosas y secas.


El problema más común de afectación de estos suelos por sales y sodio se debe principalmente a la presencia de bicarbonato de sodio que se acumula en superficie, transformándose en parte a carbonato de sodio provocando una fuerte alcalinización de los suelos con pH por encima de nueve. La presencia de sodio provoca la dispersión de arcillas y materia orgánica, cuya consecuencia es la compactación de los suelos que se tornan duros en seco e impermeables en húmedo (Roberto R. Casas, 2012). Por lo mencionado, se limita el crecimiento de las raíces por la resistencia mecánica y falta de aireación en el suelo y, a su vez, un pH alcalino en el suelo hace que la absorción de muchos nutrientes por la planta se vea dificultada. Esto genera que el desarrollo de muchas especies vegetales se vea comprometido, teniendo que acudir a la producción limitada de especies tolerantes a esta situación.


Para finalizar, cabe destacar la importancia de conocer bien la zona en la que producimos, las características del suelo y las climáticas históricas y extendidas para poder realizar un manejo acorde en el escenario vigente con el que nos enfrentamos. Ano tras ano, estas variables se van modificando por alteraciones producidas por cambios que se van generando en los sistemas productivos. Es necesario actualizarse y analizar que está pasando hoy y que ha pasado en los últimos anos para poder mejorar y amoldarse al ambiente en el que nos toca producir, obteniendo así, mejores rendimientos futuros.


Ing. Agr. Micaela Fernández Bedini.

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