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Cultivos de cobertura: una práctica rentable y sustentable



La intensificación de la agricultura en los últimos años, ha provocado un agotamiento de nutrientes, pérdidas de suelos, luchas constantes contra las malezas resistentes, y una forma de explotación sumamente dependiente de los insumos externos. El uso de cultivos de cobertura (CC) se ha convertido en una práctica que atenúa esos costos.

La práctica consiste en sembrar un cultivo que sea capaz de generar una buena cobertura entre dos cultivos de cosecha. La biomasa generada tiene múltiples beneficios.

Por un lado el follaje mitiga las precipitaciones, evitando el fuerte impacto de las gotas de lluvia sobre el suelo desnudo, que normalmente favorece a la erosión hídrica. A su vez, el desarrollo de raíces ayuda a la estructura de los suelos, favoreciendo la infiltración del agua en el perfil lo cual se ve reflejado en un mayor rendimiento en los años secos. Además, la cobertura evita que la escasa parte infiltrada sea perdida por evaporación. Todo esto tiene un efecto positivo sobre la eficiencia del uso del agua (EUA) de los sistemas de producción.

Por otro lado, el desarrollo de la biomasa va acompañado de una acumulación de carbono y nitrógeno atmosférico en el CC. De la misma manera, sirven para retener el rastrojo de los cultivos de cosecha, evitando su voladura en épocas con vientos intensos. La incorporación en la siembra del rastrojo y del CC funciona como abono, aumentando la fertilidad de los suelos. Si esta práctica va acompañada de fertilizaciones mínimas, los resultados que pueden obtenerse son sobresalientes.

Un estudio realizado por Romina Fernández et al. de la Asociación Argentina de Ciencias del Suelo, demuestra que entre un 65% y un 80% de la mineralización de los residuos del Cultivo de Cobertura ocurrió entre la fecha de secado de los mismos y la cosecha del Cultivo de Verano, con tasa iniciales mayores en los tratamientos que habían recibido fertilización.



El uso de los CC puede resultar en un incremento tan significativo de la fertilidad del suelo que es posible hablar no sólo de su conservación, sino también de restauración y recuperación del suelo.

Otro aspecto potencialmente beneficioso de los CC es el control indirecto que realizan sobre las malezas. Al generar sombra bajo su follaje, no permiten el crecimiento de malezas, disminuyendo de esta manera la cantidad de insumos utilizados para el control de las mismas.

El uso de los Cultivos de Cobertura es una práctica más que ayuda a la Conservación de los Suelos, y a una agricultura más eficiente y rentable, potenciando las posibilidades de cada sistema.

Los cultivos de cobertura (CC), manejados y secados de forma adecuada, pueden ser una alternativa para mantener o atenuar la pérdida de carbono de los suelos, prevenir la erosión, aumentar la infiltración, capturar nutrientes, reducir sus pérdidas por lixiviación y contribuir al control de malezas (Daliparthy et al., 1994; Unger & Vigil, 1998).


Ing. Agr. Emilse N. Vigliecca

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