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Ascenso de napas freáticas: ¿Por qué?

En muchas regiones del país existen problemas por la cercanía de la napa freática a la superficie. Esto, sumado a registros pluviométricos importantes y escasa pendiente, limita la evacuación de excesos hídricos y, consecuentemente, se producen problemas de anegamientos temporarios. Estos problemas se vieron agravados con el tiempo. Es entonces cuando nos preguntamos ¿por qué ahora vemos zonas anegadas cuando se producen lluvias intensas y antes el problema no parecía tan grave?



La dinámica hídrica se vio afectada principalmente por cambios producidos a niveles de sistemas productivos de la región. Al pasar el tiempo los sistemas se han ido intensificando, la deforestación ha ido amentando y la superficie cultivada también. La ganadería se ha ido desplazando y concentrando en ciertas zonas. En este nuevo escenario millones de hectáreas de pasturas perennes y pastizales que consumían agua durante los doce meses del año fueron cambiadas por cultivos de ciclo anual. Las pasturas y pastizales generaban menores ingresos de agua a las napas y, en aquellos lugares o períodos en los que éstas se acercaban a la superficie, se registraba un consumo más intenso, mientras que los cultivos anuales modificaron dicho balance, incrementando el ingreso de agua y limitando los egresos por consumo, generando excedentes hídricos que fueron incorporándose regularmente al agua subterránea, determinando su acercamiento a la superficie.



Otra de las razones es alteración en la estructura del horizonte superficial por el tránsito de maquinarias, labranzas, etc. pudiendo cambiar la velocidad de infiltración del agua de lluvia y posteriormente la cantidad total acumulada. Esto se explica por la disminución de la presencia de grandes poros que son los que conducen el agua desde la superficie y aseguran la respiración de las raíces, por lo tanto, se origina un exceso hídrico que podrá quedar sobre la superficie del suelo provocando anegamientos evitables, problemas de captación de nutrientes y anoxia.


Por otro lado, las rotaciones de cultivos agrícolas se han empobrecido, disminuyendo la proporción de gramíneas, afectando no sólo el consumo de agua del cultivo actual y de los sucesivos, sino también el proceso de infiltración. A su vez, los sistemas agrícolas sufrieron una modificación de tipos y ciclos en maíz y grupos de madurez en soja, acortando ciclos, aumentando el tiempo de barbecho. Estas transformaciones también disminuyeron el agua consumida durante el ciclo de crecimiento y mejoraron considerablemente la eficiencia del uso de la misma.


Es necesario planificar cambios en la estructura de los sistemas de producción en la medida que la oferta hídrica aumente significativamente, lo cual podría impedir nuevas pérdidas y, a la vez, permitiría un nuevo aumento en la producción (Bertram y Chiacchiera, 2014). Conocer los ciclos de la napa y hacer una caracterización de la zona (reconocer el suelo con el que trabajamos, analizar el balance hídrico) es indispensable para dejar de almacenar el agua sin estrategias posteriores para consumirla. Es importante analizar la posibilidad de hacer un uso planificado de estos excedentes hídricos para transformarlos en mayor producción.

Ing. Agr. Micaela Fernandez Bedini.

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